Es la frase que se utiliza a veces para explicar cómo alguien se hizo rico: “estaba en el sitio justo en el momento adecuado”. Y yo añadiría: “y supo aprovecharlo”. Es también la frase que cambió mi visión sobre qué es lo prioritario a la hora de invertir. Y ahora lo es mucho más.
Vaya por delante que fui el fundador de la primera empresa española de análisis y selección de fondos de inversión, donde, además de los mejores activos para invertir, tratábamos de detectar quienes podían ser los mejores gestores para hacerlo. No soy, por lo tanto, sospechoso de tener nada personal contra la llamada “gestión activa”. Más bien al contrario. De hecho, por aquel entonces – mediados de la década de los noventa – muchos gestores – fondos – eran capaces de aportar “alpha” (*) es decir, una rentabilidad extra sobre lo obtenido por su índice de referencia.
El caso es que, por motivos que he explicado en muchas ocasiones, tanto en este informe como en diversos artículos, actualmente ese número de gestores se reduce a la mínima expresión. Los mejores estudios (1) demuestran que la gran mayoría son incapaces de batir a sus índices de referencia (aunque cobran como si lo hicieran) Personalmente estoy deseando que la gestión activa vuelva a aportar valor, porque, como asesor financiero independiente, si además de aportar valor acertando en los activos puedo aportar valor acertando en los gestores estaré dando un servicio mucho mejor por el mismo precio. Pero, como digo, hoy en día eso es prácticamente imposible y quien diga lo contrario o miente o actúa por puro voluntarismo. Y el voluntarismo – que no la voluntad – no es bueno en los negocios.
La realidad es que más del 80% de los gestores son incapaces de batir a sus índices de referencia y, encima, los pocos que lo consiguen no suelen “repetir” de un año al otro. Así que es como buscar una aguja en un pajar, mientras que acertar en los activos es bastante más accesible porque, para empezar, el número de opciones es mucho más reducido. Incluso en los años noventa, cuando los gestores todavía aportaban valor, tenía claro que lo más importante es acertar en la elección de los activos y zonas geográficas, lo que se conoce como “distribución de activos” o “assett allocation”.
Como siempre, para explicar esto más vale una imagen que mil palabras. En este caso un gráfico de @Morningstar, el número 4 de este “Cuaderno”. En él podemos apreciar como, en 2018, el peor fondo de renta variable que invierte en Norteamérica – línea verde – lo ha hecho mejor que el que obtuvo mejor resultado – insisto, mejor – en la eurozona (línea azul). ¿Y porqué? Porque ha subido más la bolsa USA. Y porque el mejor gestor europeo lo más que consigue es superar ligeramente la evolución de su índice de referencia.
Lo que va a decidir el resultado de un fondo es acertar en la elección del activo o zona geográfica adecuada. Y encima trabajar así sale mucho más barato.
Gráfico nº 4: el peor fondo norteamericano vs el mejor fondo europeo en 2018

Pero hay más: a largo plazo la diferencia no es que sea menor, es que es todavía mayor. Lo vemos en el gráfico nº 5, donde comparamos la evolución del peor fondo que invierte bolsa norteamericana (línea azul) con el mejor fondo europeo (línea verde) en un periodo de veinte años. Tanto a corto como a largo plazo el acierto en la elección del activo o zona geográfica aporta mucho más valor que la elección del fondo (gestor)
Gráfico nº 5 : el peor fondo norteamericano y el mejor fondo europeo, en los últimos veinte años.

Queda pues meridianamente claro que lo que va a decidir el resultado es el acierto en la elección del activo o zona geográfica , no el del fondo/gestor. Y encima es una forma de invertir mucho más barata, porque para apostar por un activo o zona geográfica basta un fondo índice o un ETF, cuyas comisiones son un 70% más bajas que las de un fondo tradicional.
Me dirán, con mucha razón, que el gobierno va a cerrar la puerta de entrada a los ETF (muy probablemente para proteger los márgenes de los distribuidores de fondos, que son la banca y las Sociedades y Agencias de Valores). Cierto: lo va a hacer excluyéndolos de la posibilidad de ser traspasados sin coste fiscal como ocurre en el caso de los fondos tradicionales (que pagan fuertes comisiones a la banca y otros intermediarios financieros porque los distribuyan). Pero, siendo esto cierto, hay dos huecos que permiten utilizar la gestión pasiva vía ETFs. El primero serían las personas jurídicas, que, como no pueden acceder al traspaso libre de impuestos, les de igual usar fondos tradicionales que ETFs.
Pague por lo que aporta valor. Ahorre dinero en comisiones y con ese dinero pague un buen asesoramiento a la hora de establecer la distribución de activos.
El segundo serían los fondos indiciados o fondos “índice”, también llamados fondos de gestión pasiva, que se limitan a replicar la evolución de un índice de referencia cobrando comisiones muy inferiores a las de las fondos tradicionales. Y estos tienen las mismas ventajas fiscales que los fondos “tradicionales”. Estos “fondos índice” son la formula adecuada para el inversor minorista o persona física y encima son relativamente fáciles de adquirir en nuestro país a través de los intermediarios más avanzados y competitivos del mercado. No son “cosas” raras, son productos de gestoras muy grandes y conocidas como Vanguard o Amundi.
A lo mejor es necesario abrir cuenta en un par de entidades (para aumentar el abanico de posibilidades), así como, si es Ud. un buen cliente, negociar las comisiones de custodia o depósito, pero, parafraseando a Obama diremos que sí, si que se puede invertir con productos de gestión pasiva en nuestro país.







