¡Son los bancos centrales, estúpido!
El año que viene la política de los bancos centrales podría tener dos fases muy distintas y esa puede ser la principal diferencia que se va a producir en los mercados con respecto a 2020.
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El año que viene la política de los bancos centrales podría tener dos fases muy distintas y esa puede ser la principal diferencia que se va a producir en los mercados con respecto a 2020.
Para acceder a una cuenta o a un servicio online hay que conocer las claves, ya se llamen contraseña, usuario o ambas cosas. Con la rentabilidad de una cartera ocurre lo mismo: depende de dar con las claves que marcarán la evolución de los mercados.
Hay pocas palabras que me produzcan tanto rechazo como las de “riesgo asimétrico”. Es lo que me dijeron en un comité de inversiones para “tumbarme” la propuesta de invertir en bonos europeos de largo plazo justo cuando se abría la posibilidad del primer programa de estímulo monetario (QE) por parte del Banco Central Europeo. En otras palabras, una de las mejores oportunidades que han existido para ganar mucho dinero sin riesgo alguno.
A finales de los años 80 Estados Unidos tenía un serio problema con la deuda de varios países latinoamericanos. Bueno, en realidad el problema lo tenían los grandes bancos norteamericanos, que habían prestado dinero a esos países.
Recientemente alguien me comentó que en su banco le habían dicho que si mantenía los elevados saldos que tenía en cuenta corriente le cobrarían por ello. Y era un buen “pellizco”. Pero para mí la sorpresa no fue que le mandaran ese mensaje, que por otra parte escucho desde hace tiempo, sino la alternativa que le planteaban.
El creador del análisis técnico, el señor Dow —por eso originalmente se llamó “teoría de Dow”—, decía que la mejor señal de compra que puede existir es cuando coincide señal alcista en los dos índices fundamentales de la bolsa USA, que por aquel entonces eran el Dow Jones de Industriales y el Dow Jones Transportation Index.
En el número anterior de los “Cuadernos del Mercado” realizamos un ejercicio de “finanzas ficción” e imaginamos el día en el que se anunciaría la primera vacuna contra el coronavirus. La realidad resultó muy parecida cuando el pasado día 9 de noviembre se dieron a conocer los resultados preliminares de la fase 3 de la vacuna de Pfizer y BioNtech.